¿Que qué se siente? Pues una hostia en el corazón. ¿Has visto alguna vez un cristal romperse? Algo así. Y entonces te das cuenta de que la vida sigue, y no tienes más cojones que avanzar, igual que el mundo gira, dando tumbos, intentando palpar la pared a oscuras. Lo peor son los primeros diez segundos. Después... después todo es rutina. Rutina y soledad.